Desafíos para la aplicación de los principios bioéticos en el uso de animales de laboratorio: el factor humano

Autores/as

  • Dulce Aurora Frausto Del Río Universidad Nacional Autónoma de México, México

Resumen

Dado el indiscutible papel central de animales de laboratorio en el desarrollo de las ciencias, la humanidad tiene la obligación ineludible de mejorar día con día las condiciones en las que viven, se manejan, reproducen e incluso se matan a los animales de los que nos valemos para obtener conocimientos y salvar vidas humanas.

En la región se ha hecho un gran esfuerzo por incorporar las normas internacionales para el uso y cuidado de animales de laboratorio (Reformas de La Ley N.° 7451, Bienestar de Los Animales, de 16 de Noviembre de 1994, Costa Rica, 1994; Ley 84 de 1989, Colombia, 1993; Estatuto Nacional de Protección de Los Animales, Colombia, 1989; Reglamento de La Ley de Protección y Bienestar Animal; Ministrerio de Ganadería y Alimentación, Guatemala, 2017; Lineamientos Para La Constitución y Funcionamiento de Los Comités Institucionales Para El Cuidado y Uso de Los Animales de Laboratorio (CICUAL), República de Cuba, 2013; Ley 27265, Ley de Protección a Los Animales Domésticos y a Los Animales Silvestres Mantenidos En Cautiverio, Perú, 2020; NORMA Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999, Especificaciones Técnicas Para La Producción, Cuidado y Uso de Los Animales de Laboratorio., n.d.; Botovchenco et al., 2018). Sin embargo, aunque en nuestros países contamos con normas, leyes y reglamentos encaminados a regir la producción, cuidado, manejo y uso de los animales de laboratorio que incluyen principios de Bioética y que buscan favorecer el bienestar animal, aún falta mucho por hacer (Cardozo, 2013; de la Peña, 2002; Fregoso & Guarneros, 2018; Hanlon et al., 2007; Luis et al., 2007).

Ante la ausencia de verificación y nula aplicación de sanciones económicas y/o penales que desincentiven las malas prácticas, aún existen bioterios en los que el trato ético de los animales de laboratorio continúa siendo una utopía. Pero ninguna autoridad o sanción es suficiente para persuadir a los ciudadanos a que respeten las leyes. ¿Es la convicción de las personas y el compromiso con hacer lo que a cada uno nos toca lo que permite que los sistemas funcionen?

Si las personas involucradas en todos los niveles estuvieran convencidas de la importancia de respetar a las otras especies animales como sujetos capaces de experimentar tanto dolor, y angustia, como júbilo y bienestar; de manera que pudieran dejar de verlas como un objeto que podemos utilizar sólo para nuestro beneficio; quizá estaríamos más cerca de poder alcanzar la implementación de los principios éticos, en lugar de encontrarnos con tanta resistencia. 

Aunque ningún proyecto de investigación que implique el uso de animales debería iniciar sin haber sido previamente evaluado y aprobado por un CICUAL (Botovchenco et al., 2018), aún existen instituciones que carecen de CICUAL. Por otro lado, algunos comités que parecieran estar constituidos y en funciones, en realidad simulan que evalúan y que vigilan que el uso de animales de laboratorio se apegue a las normas. A algunos miembros de los CICUALes les cuesta decidir cuando se encuentran ante conflictos de interés, ya sean económicos o debidos a presiones internas de las instituciones. Así que hay proyectos que no son evaluados, incluso si se sometieron a un CICUAL. Por fortuna la mayoría de los CICUALes sí responden al fin que los originó, el bienestar animal (Cardozo, 2013). 

La implementación de programas bioéticos para el cuidado y uso de animales de laboratorio requiere de la firme convicción y el compromiso con el bienestar animal de todos los miembros de una institución (Fregoso & Guarneros, 2018). No sólo del personal del bioterio.  Es crucial el papel de los investigadores que plantean los proyectos, de los miembros del CICUAL que evalúan y debieran dar seguimiento a los proyectos; de los estudiantes que en la mayoría de las veces son quienes ejecutan los ensayos, así como de las instituciones que patrocinan los estudios. Todos deberían tener como uno de los principios fundamentales el evitar y/o aliviar el dolor o sufrimiento de los animales involucrados en los ensayos; en todo momento, aunque nadie los vea, aunque sea más costoso, aunque lleve más tiempo, y aún cuando implique más esfuerzo humano. 

Considerando que la falta de conocimientos en Bioética pudiera traer consigo la carencia de compromiso y convicción, y que todo ello derivara en la resistencia para aplicación de los principios de éticos, quizá ayudaría incorporar los principios de Bioética en etapas tempranas de la formación científica como parte de la curricula obligatoria.  Es decir, establecer cursos formales que estén sujetos a certificaciones como las se llevan a cabo para acreditar las habilidades técnicas o para obtener certificaciones de calidad. De manera que fuera requisito haber cubierto cursos de Bioética como condición previa al acceso al uso de animales de laboratorio. Con el afán de la enseñanza y difusión de los principios bioéticos así como la evaluación continua individual se podría echar mano de herramientas que permitan el aprendizaje a través del análisis de casos (Hanlon et al., 2007), de ese modo sería posible evaluar que las personas que trabajan con animales de laboratorio no sólo conocen los principios de Bioética, además son capaces de aplicarlos más allá del discurso.

Por lo que toca a los investigadores y docentes es imprescindible que también recibamos capacitación al respecto. Deberíamos estar atentos al mensaje que damos no sólo explícita, sino implícitamente a las nuevas generaciones, pues en cuestiones de la enseñanza de la Bioética las acciones educan más que las palabras. Sin duda somos modelos para los alumnos, ellos aprenden de nosotros actitudes no sólo conocimientos técnicos o científicos; influimos en la forma en que ellos se desempeñarán en el futuro. Finalmente, en la práctica diaria, en aras del bienestar animal, deberíamos exigirnos mayor rigor científico al plantear los proyectos y al participar en comités evaluadores; así como esforzarnos por encontrar la forma de reemplazar, reducir y refinar, de manea que usemos a los animales de laboratorio más responsablemente (Fregoso & Guarneros, 2018).

El poco respeto que hasta ahora hemos tenido como humanidad por otras especies animales ya nos ha traído consecuencias graves, como lo es la pandemia actual por SARS-CoV-2, así como el deterioro del ambiente. Al perder la capacidad de reconocer el dolor y sufrimiento de otros, la capacidad de experimentar compasión, y de procurar, al menos, la no maleficencia, perdemos gran parte de lo que nos hace humanos, y se facilita trasladar el mal trato de los animales no humanos a los humanos. Sin embargo, con voluntad podemos hacer cambios en nuestras actitudes que beneficiarían a las demás especies que habitan el planeta y con ello a la nuestra. En el quehacer científico y docente es importante ser conscientes de nuestros actos y de las consecuencias que estos tienen. Que nuestro intelecto sea usado para alcanzar el bienestar común que la Bioética persigue.

Publicado

2020-07-31

Cómo citar

Frausto Del Río, D. A. . . (2020). Desafíos para la aplicación de los principios bioéticos en el uso de animales de laboratorio: el factor humano. Revista Fesahancccal, 6(1), 3-4. Recuperado a partir de http://revistafesahancccal.org/index.php/fesahancccal/article/view/32

Número

Sección

Editorial